En Brasil nadie entiende de promesas cuando se trata de hacer negocios. Hace dos años, cuando los técnicos pidieron a Neymar y el Barça sospechó que el Real Madrid atacaba por la derecha, Sandro Rosell maniobró al estilo 'canarinho', por la izquierda, poniendo antes que nadie diez millones de euros contantes y sonantes sobre la mesa.
El movimiento fue tan rápido y audaz que cuando Florentino Pérez se quiso dar cuenta, maldijo otra vez al Barça y sospechó, como así ha sido, que le acababan de birlar la joya del fútbol mundial, al sucesor de Cristiano y Messi, si se ordenan de mayor a menor de edad.
Aquel día, en Barcelona, cuando llegó sellado de Brasil el contrato con la firma de ese compromiso -asegurado contra 40 millones de euros en caso de arrepentimiento-, alguien de muy arriba en el club suspiró satisfecho y dejó una frase en el aire: "El futuro del Barça está asegurado"

No hay comentarios:
Publicar un comentario